El Presidente insistió con que todo va bien

El presidente Mauricio Macri logró lo que pocos argentinos consiguen por estos días: cenar dos veces. Primero lo hizo con los reyes de España y luego se dirigió hasta Parque Norte donde comió con los integrantes de la Fundación Libertad. Allí compartió una charla con uno los referentes de ese espacio de la derecha latinoamericana, Mario Vargas Llosa. El peruano hizo las veces de entrevistador y le preguntó a Macri por qué la Argentina sigue con  problemas. Macri volvió a responsabilizar a los últimos 70 años, le sumó “los cambios” en el mundo pero se animó a “reafirmar el camino que hemos emprendido” y aunque también prometió más ajuste se mostró confiado en poder reelegir en los comicios de octubre próximo.

En cuanto a los últimos 70 años de la Argentina, el presidente dijo que “ese periodo marca el estancamiento” pero que desde que él llegó a la presidencia se “produjo un cambio, en un contexto en el que el populismo no había llegado al punto final. Pero hicimos mucho en la forma de ejercer el gobierno con libertad de prensa, de opinión”. Eso sí, reconoció problemas “cuando el mundo cambió y Argentina sufrió; llegamos a un camino duro, estamos viviendo un momento muy duro, hay que ajustarse el cinturón, a la gente le cuesta llegar a fin de mes”, dijo mientras lo aplaudían empresarios como Alejandro Bulgheroni, Cristiano Rattazzi y los integrantes de su gabinete y de la gobernadora de María Eugenia Vidal.

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